El inicio de año es mi favorita de todas las festividades. Apenas regresando a la normalidad, después de descansar, comer delicioso y pasarla con la familia. El año nuevo para mí es todo un ritual, es un momento de introspección, de concentrarme en mí y poner en papel las metas que quiero lograr. Cada año es una oportunidad de comenzar de 0, es el sentimiento de saber que existe nuevas oportunidades para convertirte en la mejor versión de ti mismo.

Dicho esto, es indispensable para mí, hacer propósitos de año nuevo. Una lista que va de 10 hasta 20 puntos para trabajar en ellos y cumplirlos a lo largo del año. Sí tú lo haces, sabrás el sentimiento de gran satisfacción que da el tachar las metas cumplidas del año anterior, sabes que puedes con lo que te propongas y ¡más!

Recientemente, una amiga me felicitó por mi buen trabajo en las prendas que mi equipo y yo confeccionamos para mi marca de trajes de baño. De momento, lo tomé como un gran cumplido porque, eso era, un cumplido. Para después profundizar sobre el tema y darme cuenta que hay un trasfondo sobre esta idea o percepción de lo que se hace aquí en México.

¡Estoy impactada!, ¿Cómo le haces?, ¿Quién los cose? No voy a negar que sube mi autoestima al 100% y me hace sentir orgullosa de lo que hago y mi trabajo, pero por otro lado, me pregunto, ¿habrá miles de personas que piensan de la misma manera como mi amiga?

Existe una percepción cultural sobre lo que está hecho en México, no está bien hecho, o no está “tan cool”. No es de buena calidad o “está chafo”, por el simple hecho de estar producido, maquilado y elaborado por manos mexicanas.

Hace unos años, hubo una campaña de gobierno que se llamaba justo así, “Lo hecho en México, está bien hecho”. Así como leía en otro artículo, esta frase tiene un contexto patriótico, algo que la mayoría de los mexicanos carecen. Puedo decir con seguridad, que yo era de una ellas, años atrás. Conforme he ido creciendo, he conocido personas increíbles. Emprendedores, diseñadores, artesanos, creadores, etc, y me di cuenta que no hay nada que no pueda consumir en mi País.

Olvídate del gobierno, las leyes y los políticos que conforman el liderazgo en México. Todos los mexicanos tenemos metas, sueños por cumplir, y recibos que pagar. Si decidimos cada uno de nosotros consumir solamente productos y servicios mexicanos, imagínate, ¿dónde estaríamos?

No solo hacemos crecer la economía de nuestro país, pero más importante, estaremos apoyando a cada emprendedor, artesano, diseñador, creativo, a crecer en su negocio y a final de cuentas, crecer todos como comunidad. Esa persona puede ser tu vecino, amigo, familiar, conocido, o compañero de trabajo, que le estarías dando una oportunidad para seguir creciendo, y eso para mí, no tiene precio. Por eso, uno de mis propósitos de año nuevo, es consumir en lo más que pueda productos hechos en México. Es algo retador, pero no imposible.

Después de hablar con mi amiga, me contestó, “Si sé que lo hecho en México, está bien hecho, pero más bien, nunca había tenido una pieza así”.

Lo cual cierra mi punto sobre la percepción del diseño mexicano, y este como diseñadora y mexicana, siento que tengo el deber de darlo a conocer.

Redacción exclusiva en colaboración para la revista digital de moda NOISE MAG.