Un día me encontraba escarbando en el armario de mi esposo para encontrarme con unas camisetas que ahora hice parte de mi clóset, para después recordar que justo esto mismo hacía con el guardarropa de mis hermanos años atrás, mientras robaba algunas piezas que me gustaban, había un ligero “gusto culposo” por vestir “ropa de hombre” e incorporarla con ropa más femenina.

Muchos años después, para ser más específica, un par de meses atrás al día de hoy, estaba viendo el video de estreno de Harry Styles, “Lights Up” y me dejó con la boca abierta. No solo me encantó el single, pero más allá de la melodía, la mezcla del video junto con sus looks increíblemente acertados me dejaron pensando, yo quiero su guardarropa.

Y mientras escribo estas líneas, me encuentro vistiendo una camisa tipo plaid de mi hermano menor de cuando tenía 8 años, (de verdad que no es broma) y el fit es lo más cómodo del mundo porque soy muy petite, pero esa es otra historia.

La ropa sin género es la nueva revolución por encontrar la individualidad sin definiciones de género. Marcas internacionales como nacionales, se han dado la tarea de crear piezas originales sin necesariamente tener un género específico, que entrega más un mensaje de libertad que de tendencia. Libertad de vestir lo que queramos, de escoger colores, tonalidades, cortes y siluetas que no entran en una caja de “mujer” y “hombre”.

Piezas como las del diseñador Harris Reed, que el mismo define como “una visión para un mundo fluido”, tiene por misión crear prendas que resalten la individualidad del ser, sin “palomear” cajas sociales que nos impone la cultura, como el vestir cierto tipo de colores o cortes por el simple hecho de pertenecer a un género.

Las niñas visten de rosa y los niños de azul. ¿Te suena familiar? La historia nos ha enseñado que la sociedad ha implementado normas y reglas a seguir desde imponer la manera en cómo nos vestimos, o al menos, cómo deberíamos de vestir.

Marcas mexicanas como: Mancandy, 1/8 Takamura, Barragán, entre algunos otros, están cambiando la manera de pensar sobre la moda, y más que eso, creando nuevas formas de ver la ropa, haciendo el uso de las prendas algo natural y ambiguo, descartando la idea de usar nuestra ropa como un uniforme de género. Celebran y crean la fusión de una estética sin sexo para romper con los estereotipos que han sido impuestos a lo largo de los años.

Hoy en día, ya no es blanco y negro. Tenemos libertad de vestir lo que se nos de la gana. Ya no existe un patrón a seguir para las formalidades del vestir, uno se debe vestir con lo que te haga sentir bien, sin importar la etiqueta.

A lo que a mí me concierne, seguiré robando las piezas que me gusten del clóset de mi esposo, después de todo, creo que ni se da cuenta.

Redacción exclusiva en colaboración para la revista digital de moda NOISE MAG.