Últimamente hemos tenido días muy pesados y abrumadores. Mientras el confinamiento ha llegado a su fin en muchos lugares del país, -sin mencionar que sigue siendo extremadamente riesgoso-, la idea de poder quedarnos en casa quienes tenemos la oportunidad sigue siendo la mejor decisión.

En lo personal, con meses completos de cuarentena y todavía lo que falte, es difícil encontrar la inspiración en la rutina o poco rutina que exista.

Como Kass, nuestra directora, mencionaba en un artículo días atrás, pareciera que el sentido de vestirse perdiera su propósito, por más partidiaros que seamos de que nos vestimos para nosotrxs mismxs y no para alguien más.

“Y creo que no es un proceso lineal ni igual para ninguno de nosotros, cada quien estamos dándole un nuevo sentido a nuestra vestimenta desde distintos puntos de vista”.

Lo que sí está comprobado (y es una buena noticia), es que vestirnos y arreglarnos, nos hace sentir mejor.  No solo esto, pero aumenta nuestro ánimo, nos hace sentir segurxs de nosotrxs mismxs y motivados.

Carolyn Mair, psicóloga y profesora, comenta que cuando nos vestimos con la ropa que nos hace sentir bien, nuestros niveles de estrés reducen drasticamente, beneficiándonos fisicamente y fisiológicamente.

“Fashion… can also have psychological effects that actually change how we think, feel and act”.

Dicho esto, me di la tarea de hacer un experimento sobre los estudios que demuestra el poder  que tiene la ropa sobre nosotrxs y nuestra manera de pensar y sentir.

Como anteriomente mencioné, semanas se han ido y mi vestimenta diaria (y para ser honesta mis mejores aliados) son unos shorts de mezclilla y tshirts básicas con frases que me encantan o de mis series favoritas, pelo suelto, no make up at all y sandalias. (Estoy viviendo en Acapulco y el calor se siente en cada rincón de mi casa).

Es por eso que cuando me arreglé en mi cumpleaños que cayó en plena cuarentena, me sentía otra persona completamente, por un momento me vi en el espejo y no me reconocí, o más bien fue como ver a una muy buena amiga que tenía mucho tiempo sin ver. Está comprobado que la manera en como vestimos no solo cambia la percepción de cómo nos ven los demás, sino como nos vemos a nosotros mismos.

Y creo que esto es lo más interesante, en la situación en la que nos encontramos mundialmente, la persona que debe quedar impresionados con nosotrxs, somos nosotrxs mismxs. No nos vestimos para la vida diaria y cotidiana, para la sociedad, o para el ojo público, pero para recordarnos quienes somos, o bien, reinventarnos en esta época de cambio.

En una situación donde no tenemos el control, es bueno reconocer sobre lo que sí tenemos control, como lo es el vestirse. Eligiendo conscientemente lo que vestimos y haciendo presente su significado, podemos cambiar nuestro estado de ánimo y nuestro desempeño. Como cuando utilizamos ropa deportiva para hacer ejercicio, o usar un traje de baño para broncearnos o ir a la alberca, elegir lo que vestimos diariamente hace que nos hagamos más conscientes de lo que las prendas representan en nuestras vidas.

La moda nos enseña que si puede ayudar en épocas difíciles. Como dice Carolyn Mair; “en crisis, vernos bien en realidad nos ayuda a sentirnos bien”.

Redacción exclusiva en colaboración para la revista digital de moda NOISE MAG.